miércoles, 12 de noviembre de 2014

Lo que pasó, pasó...

Guillermo abrió los ojos. Veía una sombra con cabello largo, oscuro y rojizo.
Qué haces aquí? Le preguntó, ya con la vista más clara.
Georgia, con las manos en los bosillos de la gabardina, lo miró con un gesto frío. Tan frío como si una gota de agua se fuese a congelar al pasar por delante.
Te he acompañado al hospital- le contestó suspirando y con los ojos cerrados.
Guillermo sacó una leve sonrisa
Pensaba que no tenías tiempo para hacerme caso.-
Y es la verdad- le cortó antes de que pudiese acabar de hablar. Sacó una agenda con varios papeles entrehojas, abrió una página y la enfocó a Guillermo.
Hoy tenía el horario menos apretado- Guillermo ojeó la hoja llena de anotaciones, apenas veía horas libres.
Eso es menos apretado?- preguntó con sospecha. Georgia afirmó emitiendo un sonido con la garganta y guardó la agenda.
Me voy- parecía tener prisa de irse - ha llamado tu madre, está ya de camino. Dice el médico que te has dados unos golpes en la cabeza, nada grave, así que no te preocupes, no te vas a morir.-
Guillermo dejó escapar una carcajada -Pues muy tranquilo no me estás dejando. -intentó mirarle profundamente pero esas pupilas tan vacías le desorientaron. - dónde vas ahora? La agenda dice que tienes que comer. - Una indirecta clarividente. Pero Georgia no parecía darse cuenta de ello o tal vez prefería no enterarse.
He quedado para solucionar un asunto que tenía pendiente. Ciao.- se despidió otra vez con impaciencia; Guillermo habló antes de que pudiese atravesar la puerta de la habitación, y ella lo esperaba.
Tanta prisa tienes? - preguntó con cansancio. Al fin y al cabo acababa de tener un accidente de coche. - tan pocas ganas tienes de verme?
Georgia cogió un respiro hondo y miró hacia la luz de salida emergencia encima de la puerta; durante unos segundos dejó de respirar. Soltó el respiro cuando por fin consiguió no desmaquillarse con la humedad de los ojos.
Volverías a caer en un agujero negro después de salir de ello?- pausó - La cuestión no es que quiera o no. No tendría sentido de todos modos.
Guillermo se quedó con las palabras en la garganta.
Hijo, me escuchas?- la llegada de su madre le despertó del estado pensativo. -qué te pasa?
Nada mamá- respondió de modo automático - nada...- pero ni él mismo sabía bien cómo se sentía en ese momento.

Otra memoria de Georgia.
Cerré el libro.
No me encontraba capaz de seguir leyendo.
Una historia con pequeños cuentos intercalados,
una memoria que cabe recordar cosas no deseadas.

Una historia que debió acabar antes de llegar a su fin...

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