martes, 3 de junio de 2014

Una cita sin horas


Salí del examen de política turística haciendo señales de adiós a los compañeros sin ni siquiera mirarles, como si huyera de un virus repugnante...

Georgia empezó la prueba sabiendo que iba a fallarlo, no obstante, ese no fue su motivo de la desaparición fugaz. Simplemente quería acabar por ese mismo día y olvidarse de aquella maldita decisión de a, b, c, d's.
Ni el dolor de la menstruación podía impedirle acudir a la cita con ella misma en el café de las horas, la cual, para sus consideraciones se estaba demorando demasiado en cumplir y parecía una necesidad cada vez más vital.
Francamente le tenía sin cuidado la congestión de tráfico en la plaza de la Reina o la masa de turistas (como si hubiesen rebaños de ovejas peregrinando hacia la santísima virgen)

Al fin llegué a las horas y por primera vez he visto una camarera en vez de camareros afeminados inhumanadamente bellos.
Lectura de "Demián"-Hermann Hesse-acompañado con música clásica y una taza de té de lotus

~Exquisite fin~


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