Finalmente fue rumbo a la guerra. Críticas directas, interrupciones pocas consideradas, aprendizajes a palos, malestares en todos los sentidos. Pero curiosamente la paciencia de Georgia y su colega aumentaba conforme la situación se ponía más crítica. Era invidente la depresión dado el desprecio pero ambos se alegraban por su capacidad de vivir en el intento de mejorar cada día dejando atrás los errores ya cometidos, y por no tener esas réplicas silenciosas frente todo aquello como cualquier otro tendría (nuestro amigo chofer,quien era testigo de todo aquello, se enfadó más que nosotros). Es más, supimos agradecer todo lo que nos trataron de enseñar y preferimos tomar la decisión de hacernos más que profesionales que explicarles que realmente hacer de buen guía turística no era nuestro trabajo dado que somos acompañantes, por eso contábamos con guías locales.
Al final todo tiene su recompensa. Los mismos que nos criticaron tuvieron que reconocer que nuestro servicio fue excelente (y de eso se trataba nuestro trabajo), los padres se conectaron un paso más con los niños y tantos unos como otros aprendieron la importancia de lo que no nos cansamos de repetir, agradecer.
El mismo agradecimiento se nos devolvió por su parte a la hora de despedirnos uno por uno.
Fueron muchas gracias y lágrimas...
Al final todo tiene su recompensa. Los mismos que nos criticaron tuvieron que reconocer que nuestro servicio fue excelente (y de eso se trataba nuestro trabajo), los padres se conectaron un paso más con los niños y tantos unos como otros aprendieron la importancia de lo que no nos cansamos de repetir, agradecer.
El mismo agradecimiento se nos devolvió por su parte a la hora de despedirnos uno por uno.
Fueron muchas gracias y lágrimas...
Todo por las sonrisas que nos empeñamos en sacarles cada momento...