Georgia estaba tan despierta pero saturada a la vez que cuando miró por la ventana se preguntó por qué estaba el cielo oscuro. Cierta parte de su consciente le hizo sentir que llevaba tanto tiempo sentada que se había hecho de noche. En realidad, era ya de madrugada. O tal vez el subconsciente había tomado directamente el poder sobre ella haciendo que sus percepciones fuesen más irreales, más románticas aunque más crueles porque seguramente haya aprovechado para recordarle algunas verdades que ella no quiere reconocer pero en el fondo sufre por ellas.
Aún tenía detalles que contar, como solía decir, aún tenía que soltar demonios de la cabeza (y que no nos quepa duda de que Georgia llevaba bestias inmensas dentro de ella en esos momentos, algunas serán dulzuras pero, ¡bestias eran! ) pero a pesar de que era más bien hora para levantarse que para dormirse, no pudo evitar la pesadez de los párpados al sentarse en la cama.
Aún tenía detalles que contar, como solía decir, aún tenía que soltar demonios de la cabeza (y que no nos quepa duda de que Georgia llevaba bestias inmensas dentro de ella en esos momentos, algunas serán dulzuras pero, ¡bestias eran! ) pero a pesar de que era más bien hora para levantarse que para dormirse, no pudo evitar la pesadez de los párpados al sentarse en la cama.
(Despertador de las 6.00 activa)
Entró en sueños...
Los sueños.
Donde vienen los monstruos a verla, donde puede ver esos ojos que apenas aparecen en vida real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario